Hace dos dias que no dejo de escuchar en el coche a Marta y Marilia... o lo que es lo mismo Ella Baila Sola. Sí, lo sé... Que se separaron hace un tiempo y que llevan siglos sin publicar nada. Que ni siquiera fueron capaces de hacer más de tres discos sin querer volar cada una por su lado... Lo sé. Y sí... Tuvieron más canciones a parte de la de los sapos que bailaban flamenco y sus amores de barra. Canciones que, por cierto, ya en su día significaron mucho para mí, y ahora... bueno, en fin! que todo vuelve... como los pantalones de campana.
Recuperé el CD despues de recuperar a una amiga a la que en realidad nunca había perdido... Por delante una hora y media hasta casa y la amarga sensación de dejar atrás mi verdadera casa. Pero eso no viene a cuento... O mejor sí, pero es un cuento que te contaré otro día. Hoy solo te adelantaré que no tiene final, que como el cuento de Lucía es toda una historia llena de ventajas.
Ha sido un año duro... muy duro. Es fácil tener un año duro cuando tu vida ha sido fácil. Cuando estás tan acostumbrado a la suerte, que la ves como a un@ de es@s amig@s que parece que siempre tiene que estar ahí. Como si no tubiera nada más que hacer en su vida. Cuando tu culo está tan acostumbrado a la flor, que ni siquiera sabes cuánto tiempo hace que la has cagado. Y entonces te das cuenta, y no dejas de hacerte la pregunta del millón... es que todo me pasa a mí? Por supuesto que sí... El universo conspira contra ti. Llevas años con la suerte de tu lado... No creías que te ibas a escapar tan facilmente, no? Pues ahora lo pagarás todo junto! Veintitantos años de mala suerte concentrados en uno!!!! En fin! Soy bastante exagerada... Pero en definitiva, se acerca bastante a lo que he sentido estos últimos meses.
Y de repente un día despiertas, y notas como poco a poco la flor vuelve a crecer. Tiene alguna que otra espina, y eso (claro) me hace desconfiar, pero es bienvenida. Y mi culo y yo le hecemos un sitio encantados! Puede que sea eso o puede que... lo que haya cambido sea mi actitud??? Nooooo..... Definitivamente es más sencillo pensar que mi destino está en manos de algo más importante (y sobre todo más abstracto) que yo.
Pero hay algo que no cambió durante ese año en el que mi suerte decidió probar fortuna sin mi. Y son mis amig@s. Todos esos que no dejan de llamar el dia justo en el que no me apetece hablar con nadie. Los que me mandan mensajes sin sentido en horas insospechadas, recordandome que están ahí (aunque sea para tocar las narices). Esos a los que no siempre trato todo lo bien que se merecen. Vosotros sabeis quienes sois. Joder! Os mereceis un monumento a la paciencia!
Hoy, de la mano de mi compañera de sueños en el paraíso. he decidido empezar ésto. Algún día os hablaré de ella. Es una preciosa sirena encerrada en la vida de una chica de ciudad.
Y por qué unminuto?
Un minuto es el tiempo que he necesitado para darme cuenta de que en realidad solo necesitaba un minuto... Un minuto para aprender que, como decía Sabina, se puede aprender a olvidar... aunque algunos necesiten 19 dias y 500 noches (o mucho más).
SOLO HE PERDIDO UN MINUTO CONTIGO (ELLA BAILA SOLA)
Ya basta ya está estoy harta
de hablar de ti.
Mmmhh..
No mas parrafadas ni mas horas muertas
mirando el sol salir.
Y hoy por fin he conseguido ser fuerte
apartarte de mi pensamiento
eso ya es suficiente.
Y yo misma me doy palmadas en la espalda
Solo he perdido un minuto contigo
ya ves que no siento lo mismo de ayer.
Ya no suplico en mi mente
que tu te despiertes y sepas que hacer.
Y no cabe ni razón de tenerte
hoy ya sé lo que no quiero
y ya no me importa perderte
y yo misma me doy palmadas en la espalda.
Mmmhhh..
Ya basta ya está estoy harta
de estar asi.
Mmmhh..
Que no reconozco mi cuerpo
y mi rostro, lo mio no es sufrir.
Si esta vez
no ha acompañado la suerte
apartarte de mi pensamiento
eso ya es suficiente...
Y yo misma me doy palmadas en la espalda
Solo he perdido un minuto contigo
ya ves que no siento lo mismo de ayer.
Ya no suplico en mi mente
que tu te despiertes y sepas que hacer
Y no cabe ni razón de tenerte
hoy ya sé lo que no quiero
y ya no me importa perderte
Y yo misma me doy palmadas en la espalda.