Oz
Tener la constante sensación de que algo extraordinario va a pasar es (en ocasiones) desesperante. Una vive con la certeza de que tiene una vida lo suficientemente llena como para no tener que depender de que a nadie se le ocurra irrumpir y ponerla patas arriba. Pero (de vez en cuando) es inevitable el tornado...
Llegará el día en que me levante con la firme decisión de volver al paraíso donde las montañas se funden con el cielo más azul, las playas de rocas son el rincón de quienes buscan sol, calor y el murmullo del agua, y las puestas de sol reúnen a gente de todos sitios... como si de una pantalla de cine se tratase.
O tal vez me levante sabiéndome afortunada por haber disfrutado de Oz durante más de dos años. Sabiendo que allí tengo mi camino de baldosas amarillas (o rojas), mi amigo el león, el espantapájaros y el hombre de hojalata (buscando valentía, un cerebro y un corazón)... y mis hermanas... las brujas buenas del Norte. Pero sabiendo (al fin) que, como decía Doroty al final del cuento... como en casa en ningún sitio.
3 comentarios
unminuto -
duende verde -
oceano -